22 de marzo de 2009

LA CRISIS MUNDIAL DEL AGUA

La Tierra, con sus diversas y abundantes formas de vida, que incluyen a más de 6.000 millones de seres humanos, se enfrenta en este comienzo del siglo veintiuno con una grave crisis del agua. Todas las señales parecen indicar que la crisis se está empeorando y que continuará haciéndolo, a no ser que se emprenda una acción correctiva. Se trata de una crisis de gestión de los recursos hídricos, esencialmente causada por la utilización de métodos inadecuados. La verdadera tragedia de esta crisis, sin embargo, es su efecto sobre la vida cotidiana de las poblaciones pobres, que sufren el peso de las enfermedades relacionadas con el agua, viviendo en entornos degradados y a menudo peligrosos, luchando por conseguir una educación para sus hijos, por ganarse la vida y por solventar a sus necesidades básicas de alimentación. La crisis pesa asimismo sobre el entorno natural, que cruje bajo la montaña de desechos que se vierten a diario y por el exceso de uso o uso indebido que de él se hace, con aparente desinterés por las consecuencias y por las generaciones venideras. En realidad, se trata fundamentalmente de un problema de actitud y de comportamiento, problemas en su mayoría identificables y localizables.
Actualmente poseemos los conocimientos y la pericia necesarios para abordarlos y hemos elaborado excelentes herramientas conceptuales, tales como la equidad y la noción de sustentabilidad. Sin embargo, la inercia de los líderes y la ausencia de una conciencia clara sobre la magnitud problema por parte de la población mundial (en muchos casos no suficientemente autónoma para reaccionar), resultan en un vacío de medidas correctivas oportunas y necesarias y en una incapacidad para infundir a los conceptos de trabajo una resonancia más concreta.
El estado de pobreza de un amplio porcentaje de la población mundial es a la vez un síntoma y una causa de la crisis del agua. El hecho de facilitar a los pobres un mejor acceso a un agua mejor gestionada puede contribuir a la erradicación de la pobreza, tal como lo muestra el Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo [The World Water Development Report (WWDR)]. Al mismo tiempo, una mejor gestión nos permitirá hacer frente a la creciente escasez de agua per cápita en muchas partes del mundo en desarrollo. Resolver la crisis del agua es, sin embargo, sólo uno de los diversos desafíos con los que la humanidad se enfrenta en este tercer milenio y ha de considerarse en este contexto.
Aunque el agua es el elemento más frecuente en la Tierra, únicamente 2,53% del total es agua dulce y el resto es agua salada. Aproximadamente las dos terceras partes del agua dulce se encuentran inmovilizadas en glaciares y al abrigo de nieves perpetuas. A la cantidad natural de agua dulce existente en lagos, ríos y acuíferos se agregan los 8.000 kilómetros cúbicos (km3) almacenados en embalses. Los recursos hídricos son renovables (excepto ciertas aguas subterráneas), con enormes diferencias de disponibilidad y amplias variaciones de precipitación estacional y anual en diferentes partes del mundo. La precipitación constituye la principal fuente de agua para todos los usos humanos y ecosistemas. Esta precipitación es recogida por las plantas y el suelo, se evapora en la atmósfera mediante la evapotranspiración y corre hasta el mar a través de los ríos o hasta los lagos y humedales. El agua de la evapotranspiración mantiene los bosques, las tierras de pastoreo y de cultivo no irrigadas, así como los ecosistemas.
El agua dulce disponible se distribuye regionalmente tal como se indica en la figura. La disponibilidad global de agua versus la población subraya las disparidades continentales y, en particular, la presión ejercida sobre el continente asiático, que alberga más de la mitad de la población mundial, con sólo el 36 % de los recursos hídricos del mundo.
El ser humano extrae un 8% del total anual de agua dulce renovable y se apropia del 26% de la evapotranspiración anual y del 54% de las aguas de escorrentía accesibles. El control que la humanidad ejerce sobre las aguas de escorrentía es ahora global y el hombre desempeña actualmente un papel importante en el ciclo hidrológico.
El consumo de agua per cápita aumenta (debido a la mejora de los niveles de vida), la población crece y en consecuencia el porcentaje de agua objeto de apropiación se eleva. Si se suman las variaciones espaciales y temporales del agua disponible, se puede decir que la cantidad de agua existente para todos los usos está comenzando a escasear y ello nos lleva a una crisis del agua.
Por otro lado, los recursos de agua dulce se ven reducidos por la contaminación. Unos 2 millones de toneladas de desechos son arrojados diariamente en aguas receptoras, incluyendo residuos industriales y químicos, vertidos humanos y desechos agrícolas (fertilizantes, pesticidas y residuos de pesticidas). Aunque los datos confiables sobre la extensión y gravedad de la contaminación son incompletos, se estima que la producción global de aguas residuales es de aproximadamente 1.500 km3. Asumiendo que un litro de aguas residuales contamina 8 litros de agua dulce, la carga mundial de contaminación puede ascender actualmente a 12.000 km3. Como siempre, las poblaciones más pobres resultan las más afectadas, con un 50% de la población de los países en desarrollo expuesta a fuentes de agua contaminadas.

15 de marzo de 2009

CONTAMINACION DEL AGUA

Se entiende por contaminación: la presencia en el medio ambiente de uno o más contaminantes, o cualquier combinación de ellos, que perjudiquen o molesten la vida, salud y el bienestar humanos, flora y fauna, o degraden la calidad del aire, del agua, de la tierra, de los bienes, de los recursos de la nación en general o de particulares.
El agua de ríos, mares y lagos ha sido usada tradicionalmente como medio de evacuación de los desperdicios humanos y los ciclos biológicos del agua aseguraban la reabsorción de dichos desperdicios orgánicos reciclables. Pero actualmente, ya no son solamente estos desperdicios orgánicos los que son arrojados sino cantidades mayores y desperdicios de productos químicos nocivos que destruyen la vida animal y vegetal acuática, y anulan o exceden la acción de las bacterias y las algas en el proceso de biodegradación de los contaminantes orgánicos y químicos de las aguas.
Los contaminantes más frecuentes de las aguas son: materias orgánicas y bacterias, hidrocarburos, desperdicios industriales, productos pesticidas y otros utilizados en la agricultura, productos químicos domésticos y desechos radioactivos. Lo más grave es que una parte de los derivados del petróleo son arrojados al mar por los barcos o por las industrias ribereñas y son absorbidos por la fauna y flora marinas que los retransmiten a los consumidores de peces, crustáceos, moluscos, algas, etc..
Los contaminantes en forma líquida provienen de las descargas de desechos domésticos, agrícolas e industriales en las vías acuáticas, de terrenos de alimentación de animales, de terrenos de relleno sanitario, de drenajes de minas y de fugas de fosas sépticas. Estos líquidos contienen minerales disueltos, desechos humanos y de animales, compuestos químicos sintéticos y materia coloidal y en suspensión. Entre los contaminantes sólidos se encuentran arena, arcillas, tierra, cenizas, materia vegetal agrícola, grasas, brea, papel, hule, plásticos, madera y metales.
Contaminantes físicos. Afectan el aspecto del agua y cuando flotan o se sedimentan interfieren con la flora y fauna acuáticas. Son líquidos insolubles o sólidos de origen natural y diversos productos sintéticos que son arrojados al agua como resultado de las actividades del hombre, así como, espumas, residuos oleaginosos y el calor (contaminación térmica).
Contaminantes químicos. Incluyen compuestos orgánicos e inorgánicos disueltos o dispersos en el agua. Los contaminantes inorgánicos son diversos productos disueltos o dispersos en el agua que provienen de descargas domésticas, agrícolas e industriales o de la erosión del suelo. Los principales son cloruros, sulfatos, nitratos y carbonatos. También desechos ácidos, alcalinos y gases tóxicos disueltos en el agua como los óxidos de azufre, de nitrógeno, amoníaco, cloro y sulfuro de hidrógeno (ácido sulfhídrico). Gran parte de estos contaminantes son liberados directamente a la atmósfera y bajan arrastrados por la lluvia. Esta lluvia ácida, tiene efectos nocivos que pueden observarse tanto en la vegetación como en edificios y monumentos de las ciudades industrializadas.
Los contaminantes orgánicos también son compuestos disueltos o dispersos en el agua que provienen de desechos domésticos, agrícolas, industriales y de la erosión del suelo. Son desechos humanos y animales, de rastros o mataderos, de procesamiento de alimentos para humanos y animales, diversos productos químicos industriales de origen natural como aceites, grasas, breas y tinturas, y diversos productos químicos sintéticos como pinturas, herbicidas, insecticidas, etc. Los contaminantes orgánicos consumen el oxígeno disuelto en el agua y afectan a la vida acuática (eutrofización).
Las concentraciones anormales de compuestos de nitrógeno en el agua, tales como el amoniaco o los cloruros se utilizan como índice de la presencia de dichas impurezas contaminantes en el agua.
Contaminantes biológicos. Incluyen hongos, bacterias y virus que provocan enfermedades, algas y otras plantas acuáticas. Algunas bacterias son inofensivas y otras participan en la degradación de la materia orgánica contenida en el agua.
Ciertas bacterias descomponen sustancias inorgánicas. La eliminación de los virus que se transportan en el agua es un trabajo muy difícil y costoso.
La contaminación de los suelos afecta principalmente a las zonas rurales agrícolas y es una consecuencia de la expansión de ciertas técnicas agrícolas. Los fertilizantes químicos aumentan el rendimiento de las tierras de cultivo, pero su uso repetido conduce a la contaminación de los suelos, aire y agua. Además los fosfatos y nitratos son arrastrados por las aguas superficiales a los lagos y ríos donde producen eutrofización y también contaminan las corrientes freáticas. Los pesticidas minerales u orgánicos utilizados para proteger los cultivos generan contaminación a los suelos y a la biomasa. También los suelos están expuestos a ser contaminados a través de las lluvias que arrastran metales pesados como el plomo, cadmio, mercurio y molibdeno, así como, sulfatos y nitratos producidos por la lluvia ácida.
Otros contaminantes como los metales pesados (plomo, cadmio, mercurio), ciertos plaguicidas, los cianuros, los hidrocarburos, el arsénico y el fenol provocan prácticamente la destrucción de los ecosistemas acuáticos y también serios daños a las personas que consuman agua o sus productos contaminados por esta clase de productos químicos.
La acumulación de contaminantes en los lagos, ríos y mares provoca diferentes efectos en sus características físicas, químicas y biológicas de diferente manera, en casos como los de algunas partículas sedimentables o de colores sus efectos son limitados o de pocas consecuencias y en otros casos como el cambio de temperatura o putrefacción de materia orgánica causa efectos dañinos transitorios pero severos.

6 de marzo de 2009

AGUA VIRTUAL Y HUELLA HIDRICA


La mayoría de nosotros no se da cuenta de la gran cantidad de agua que utilizamos y, frecuentemente, contaminamos, en la producción de nuestros alimentos y bienes. ¿Sabían que se necesitan 120 litros para llenar una bañera, pero unos 2.400 para producir una sola hamburguesa?
El “agua virtual” o “agua oculta” es la que se necesita para producir los muchos bienes diferentes que utilizamos y consumimos cada día. Los hogares utilizan directamente sólo la mínima proporción del agua que se emplea en el mundo, mientras que la agricultura emplea casi el 70%, sobre todo para el riego, y la industria, un 20%.
He aquí algunos ejemplos:
• 1 manzana – 70 litros
• 1 huevo – 200 litros
• 1 una taza de café – 140 litros
• 1 una hoja de papel – 10 litros
• 1 camisa de algodón – 2.700 litros
• 1 kg. de carne de pollo – 3.900 litros
• 1 kg. de carne de bovino – 15.500 litros
• 1 kg. de soja – 1.800 litros
Así mismo, se consumen 1000 litros de agua para producir:
• 1 litro de leche
• 900 ml de café
• 4 kg. de patatas
• 750 g de pan
• ½ camiseta
• 100 hojas de papel
• ½ hamburguesa
• 1 litro de vino
• 2 kg. de naranjas
• 31 microchips
• 200 g de carne de cerdo
• 65 g de carne de vacuno
• 300 g de arroz
• 1 litro de zumo de manzana
Mientras el agua que utilizamos para cocinar, lavarnos, la cisterna del inodoro y otras finalidades domésticas suele proceder de fuentes de fuera de nuestra región, hay elementos y bienes que se producen en el extranjero y se importan. Tratemos de pensar en las corrientes del comercio internacional como ríos de agua virtual que fluyen entre países.
Las pautas del comercio y consumo de un país pueden, por lo tanto, ser parcialmente responsables del agotamiento y la contaminación del agua local de una parte del mundo completamente diferente. Por ejemplo, 70 por ciento de la huella hídrica nacional del Reino Unido se produce fuera del mismo país, causando así efectos en otros países del mundo. Es ésta la razón por la que debemos tener en cuenta de dónde proceden nuestros alimentos y otros bienes, y cómo se producen en esos lugares.
El concepto de agua virtual puede ayudar a los gobiernos a repensar sus políticas económicas, comerciales y ambientales. Las empresas y organizaciones públicas, así como las personas, pueden utilizarlo como instrumento para tomar mayor conciencia y decisiones responsables sobre lo que se compra y consume.
Podemos comenzar por calcular nuestra propia huella de agua o la de nuestra congregación, escuela u otras comunidades a las que pertenecemos y, después, pensar en los medios para reducirla. Por ejemplo, comprando productos reutilizables, comiendo menos carne y productos lácteos, o comprando menos alimentos y bebidas elaborados.
Se puede encontrar mucha información útil, incluyendo un sistema para calcular la huella hídrica propia y nacional, en www.waterfootprint.org

28 de febrero de 2009

LEYES AMBIENTALES


Un nuevo derecho para fortalecer el medio ambiente y que se encargue de transformar las demandas sociales en acciones jurídicas. Por cuanto el Derecho Ecológico adquiere cada día mayor importancia a nivel mundial, ante el enorme deterioro ambiental. Dentro de las distintas categorías jurídicas, el Derecho Ecológico sale de los límites tradicionales porque se enmarca en profundas transformaciones normativas, de tal manera que se puede asegurar que se trata del derecho del próximo milenio. Sus principios generales son los relativos a la defensa de la naturaleza y del medio ambiente, en donde es relevante la supervivencia de la especie humana, así como las otras especies animales y vegetales, indispensables para el equilibrio del ecosistema.Desde la perspectiva jurídica, contaminar es una enorme acción que debe ser regulada, es decir, estar sujeta a prohibiciones y, además, determinar quién es el responsable de regular tales prohibiciones, qué es lo que se contamina y a quién afecta la contaminación. En el caso de la atmósfera, lo que se deteriora es un bien común; pero si todos contaminamos, quién está obligado a defender la atmósfera? Existen sanciones y obligaciones en torno del cuidado del aire? Todas estas dudas pueden resolverse desde el punto de vista jurídico, en la misma medida en que se reformen sus legislaciones pertinentes y se creen mecanismos que garanticen su mejor aplicación.Esta evidencia es válida para todo el planeta. Por eso es ineludible combatir la contaminación ambiental con base en el Derecho Ecológico y pugnar por el establecimiento, difusión y respeto a las normas de protección del ambiente.Fomentar la conciencia ecológica, la supervivencia de la especie humana más allá del fin de este siglo, sólo será posible si desde ahora todos, ineludiblemente todos los hombres y mujeres de todos los continentes nos comprometemos a fomentar la conciencia ecológica que debe formar nuestro comportamiento como habitantes de este planeta; capaces de entender que compartimos el mismo aire y que hay que mantenerlo limpio de impurezas; que el agua potable y de riego es limitada y cara y que por tanto debemos utilizarla de manera racional; que la industrialización como signo de progreso no debe atentar contra la salud y la vida de la sociedad, y que es urgente e impostergable luchar contra la pobreza, para darle a todo ser humano un mínimo de bienestar y obviarle el acceso a una mejor calidad de vida que lo dignifique.Por otro lado, estamos convencidos de que la recuperación del medio ambiente no está desligada de otra necesidad, que es la del desarrollo económico y social, y en esta experiencia el mundo industrializado, que tiene el más alto ingreso per cápita , debe comprometerse a invertir recursos tecnológicos y financieros en apoyo de la cooperación internacional para la construcción de una sociedad mundial mejor integrada.Asimismo, quisiéramos tocar la conciencia de los protagonistas de la revolución tecnológica para que se convenzan del bien que pueden aportar a favor de las presentes y futuras generaciones, si orientan sus capacidades al supremo objetivo de mejorar la calidad de vida de todos los habitantes del planeta y que pudieran identificar la estrecha relación existente entre el desarrollo económico y social y el medio ambiente, porque en esta vinculación está implícita la urgencia de comprender lo que significan el desarrollo sostenido y la satisfacción de las necesidades básicas de todos los seres humanos. Evidentemente, cabe mencionar que si están estrechamente ligados el desarrollo y el medio ambiente, es lógico deducir que no habrá desarrollo sostenido si, al mismo tiempo, no se garantiza un medio ambiente favorable para la vida de los seres humanos y de las demás especies y recursos que le sirven de sustento.Según señala un informe especial sobre el Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible , preparado por Unicef en 1989: Muchos países, especialmente en Africa y América Latina, tienen pocas posibilidades de emprender políticas por un desarrollo económico sostenible, como las recomendadas por la Comisión Braundt Landn, cuando se ven forzadas a una sobreexplotación de sus bosques, suelo, aguas y otros recursos naturales para pagar la deuda externa, las importaciones esenciales y atender a sus inevitables obligaciones presupuestarias .De ahí que para gran parte de la humanidad, la mayor amenaza ambiental no es el progreso sino la pobreza. La pobreza y la carencia de alternativas arrastran a los pobres rurales a quemar sus bosques, a cultivar tierras marginales, a la sobredependencia de pastos accesibles para el ganado y a la tala extensiva de árboles para combustible. Una creciente prosperidad de la población pobre puede contribuir sustancialmente a la protección del medio ambiente. Si la protección del medio ambiente tiene que depender de la cooperación de los pobres, esta debe ofrecer asimismo a las familias una mejora de sus condiciones de vida actuales y claras garantías de una vida mejor para ellos y para sus hijos en el futuro.
FUENTE: ELTIEMPO.COM

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12 de febrero de 2009

BRILLO GLOBAL: UNA AMENAZA PARA EL PLANETA?


Todo apunta a que el oscurecimiento global ya es historia y ahora lo que preocupa es el brillo global. Mejor calidad del aire permite cielos más despejados lo cual acelera el calentamiento del planeta. Un fenómeno que se conoce como brillo global y que según científicos se estaría produciendo desde hace tres décadas.
La lógica es desesperante y contradictoria, con cielos más oscuros con mucha contaminación, la radiación solar que atraviesa la atmósfera es menor. Sin embargo un cielo despejado permite que una mayor radiación solar alcance la superficie terrestre, y por consecuencia un aumento en la temperatura.
Esto indica que a menor contaminación, más cambio climático. Algo contradictorio, pero que sin lugar a dudas es perjudicial para el medio ambiente. La reducción de la niebla ha contribuido al calentamiento global entre un 15%.
El brillo global sería por tanto un elemento más que valorar en el problema del cambio climático. Algunos científicos creen que el oscurecimiento global habría enmascarado los efectos del cambio climático y que, con unos cielos más claros, el aumento de las temperaturas podría ser incluso más acusado de lo que apuntan las estimaciones.
Por su parte, varios científicos cuestionan el alcance del efecto. En este caso, consideran que el oscurecimiento no se habría producido en todo el mundo, sino en algunas zonas concretas. Asimismo, otros investigadores recuerdan que en los últimos años la radiación solar es menos intensa, por lo que las temperaturas no estarían subiendo tanto. En definitiva, en lo que sí hay consenso es en que se necesitan más investigaciones para abordar la complejidad de la cuestión.

6 de febrero de 2009

LA BIOMASA

La biomasa es el medio de producir energía renovable mediante el uso de materia orgánica obtenida biológicamente. Esta fuente de energía es sostenible siempre que se realice un consumo racional, usando cultivos energéticos, repoblando el bosque y reciclando consecuentemente los residuos urbanos.

Mediante el uso de biomasa podemos conseguir combustibles sólidos, líquidos o gaseosos que nos permitirán obtener energía mediante su combustión. La biomasa sólida es usada desde siempre como fuente de calor, el ser humano ha usado desde sus orígenes el fuego proveniente de restos forestales y la tala de arboles para calentarse y cocinar.

En la actualidad podemos usar la biomasa sólida con mucha eficiencia. Las calderas y estufas actuales tienen la posibilidad de funcionar con casi cualquier biomasa, pellets, cascaras de frutos secos, hueso de aceituna, astillas de madera, etc. Los rendimientos de las calderas y estufas son bastante altos (alrededor del 90%) y con los sistemas de alimentación automáticos pueden disponer de la autonomía que se desee, dimensionando el silo de almacenaje de biomasa a los requerimientos solicitados.
La biomasa posee una serie de ventajas respecto a los combustibles fósiles:

  • El proceso de combustión de biomasa no libera CO2 adicional a la atmósfera como ocurre con los combustibles fósiles.
  • El precio de la biomasa es menor que el de los combustibles fósiles, lo que ya supone un gran ahorro y una rápida amortización.
  • Independencia del combustible debido a que en una misma caldera podemos quemar cualquier tipo de biomasa pudiendo elegir en todo momento el proveedor mas conveniente.
  • La biomasa se crea localmente, lo cual contribuye a crear puestos de trabajo en el entorno rural mediante los cultivos energéticos y el reciclado de los restos de podas para su utilización como biomasa.
  • Se contribuye de manera significativa a la limpieza de los bosques, ayudando a reducir los incendios forestales, ya que esta se vuelve rentable al poder usar los restos para producir bioamasa.
Permite el aprovechamiento de residuos agrícolas

4 de febrero de 2009

El Cambio Climático Es Ya Emergencia Planetaria: Al Gore


En un debate en el Foro Económico Mundial dedicado a las negociaciones del nuevo tratado internacional contra el cambio climático -que debe aprobarse en diciembre en una cumbre en Copenhague-, Gore dijo que la capacidad de que EU se comprometa con ese acuerdo depende en gran medida del apoyo que obtenga del resto de países. El Tratado de Copenhague es negociado en el marco de Naciones Unidas y reemplazará al Protocolo de Kyoto (1992), que nunca fue ratificado por EU. Gore sostuvo que si los países -en particular los de economías emergentes- se comprometen legalmente y en bloque a cumplir las disposiciones de ese acuerdo, para EU será más fácil conseguir el apoyo de su opinión pública para firmarlo y ratificarlo. "Si Estados Unidos, Japón y Europa occidental recortasen totalmente sus emisiones (de dióxido de carbono), la crisis climática continuaría por la actividad económica de los países emergentes", explicó.

En ese sentido, confió en que las potencias emergentes asuman compromisos de cumplimiento obligatorio, aunque como parte de un trato diferenciado, por el cual se les exigirían recortes menores de sus emisiones frente a los que tendrán que realizar los países industrializados.

Gore instó a que la crisis económica mundial no distraiga a los líderes políticos de la urgencia de tomar acciones frente al cambio climático. "Copenhague no es un punto de tránsito hacia otra reunión en el futuro. Necesitamos un acuerdo en 2009, no el próximo año. No nos queda tiempo", advirtió. Consideró totalmente posible "cambiar la infraestructura energética mundial por una que no esté basada en el gas de Rusia, el petróleo de Oriente Medio y combustibles fósiles caros, sino en fuentes interminables de energía gratuita, como son el sol y el viento". En otro momento del debate, Gore comparó el cambio climático con la burbuja de créditos de alto riesgo ("subprime") que fue el detonante de la crisis financiera.
"Hay 6 billones de dólares de inversiones en el mercado "subprime" del carbón, que funciona bajo el entendido de que es perfectamente normal emitir cada día en la atmósfera 70 millones de toneladas de contaminantes que aumentan el calentamiento global", comentó.

A ello se suma que "diariamente hay 25 millones de toneladas de dióxido de carbono que van a los océanos, a los que les falta oxigeno y que están en un proceso de muerte, mientras que zonas enteras del Círculo Polar se derriten y ya hay evidencia de que ocurre lo mismo en la Antártida". En su comparación con la crisis de las "subprimes", explicó que "la idea de que podemos continuar en este camino se está colapsando", como lo hizo el mercado de los créditos tóxicos cuando los operadores de mercados se percataron de que los instrumentos financieros que, supuestamente garantizaban esos préstamos, no tenían ningún valor. Gore consideró que el libre mercado sería perfectamente capaz de colocar un precio racional a las emisiones de dióxido de carbono y de asignar capital a las formas eficientes de producción de energía limpia.
Fuente: www.cambioclimatico.org