
La elaboración de estos combustibles, principalmente el biodiesel y el bioetanol, se utiliza como complemento o sustituto del gasoil, y se obtienen a partir del aceite de algunas plantas (las oleaginosas: girasol, colza u otras), y también de los aceites alimentarios usados. El biodiesel puede ser elaborado a partir de aceites vegetales, grasas animales y otros productos biodegradables. Estos aceites y grasas son filtrados y procesados, consiguiendo romper las moléculas de grasa, y así provocar la aparición del biodiesel junto con otros productos como la glicerina. En cuanto al proceso de producción del bioetanol es parecido al de la elaboración de la cerveza. Procede de materiales azucarados como tubérculos, caña de azúcar, granos de cereal, etc. La materia vegetal es triturada, fermentada y destilada. En este proceso se extrae un alcohol, el etanol, que puede ser mezclado o ser sustituto total de la gasolina.
Muchos, en la política y la ciencia, ven a los biocombustibles como una fuente limpia y renovable de energía y una alternativa para reducir la emisión de gases contaminantes y el deterioro del medio ambiente. Sin embargo, un nuevo estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología del Medio Ambiente de la Universidad de Barcelona afirma que el uso de biocombustibles conlleva un impacto negativo tanto económico, social, como medioambiental.
• La materia prima que se usa en la producción de biocombustibles se obtiene mediante agricultura intensiva. Este sistema implica un alto uso de fertilizantes, pesticidas y maquinaria, ya que con métodos agrícolas menos intensivos, la producción sería mucho menor y los requerimientos de tierra y costos serían mucho más altos.
• Este proceso requiere además del uso de combustibles fósiles (carbón y petróleo) tanto durante las fases de producción como en el transporte desde y hacia las plantas de procesamiento.
• Otro argumento que a menudo escuchamos a favor de los biocombustibles es la contaminación urbana. Estos combustibles no sólo se ven como una opción “verde” global y local para reducir la contaminación del tráfico y todos los problemas de salud asociados a ésta.
• Otras desventajas incluyen los enormes requerimientos de tierra para cultivar, la sustitución de cosechas alimenticias por monocultivos, la deforestación para cultivos energéticos. Esto a su vez conduciría a la desaparición de la biodiversidad, la disminución de tierras fértiles y agua y los efectos sociales negativos como el desplazamiento de comunidades locales.
• Otra posible consecuencia, afirman los investigadores, es la reducción en la disponibilidad de alimentos. Un ejemplo reciente se vio con el precio del maíz en Estados Unidos que aumentó a su valor más alto en 10 años debido a la creciente demanda en ese país de bioetanol derivado de maíz. México -principal importador de maíz de Estados Unidos- resultó especialmente afectado ya que la gente debió pagar hasta 30% más por uno de sus alimentos básicos: la tortilla de maíz.
En conclusión -dice Daniela Russi- encargada de la investigación, el biodiesel no contribuirá a la solución de los problemas derivados de nuestra dependencia en los combustibles fósiles, ésa es una idea que puede ser hasta peligrosa, porque podría fomentar un falso optimismo de que hay una solución tecnológica para resolver el problema de nuestra excesiva dependencia a los combustibles fósiles. “Y la única forma posible de lograrlo es modificar nuestros patrones de consumo con medidas de ahorro energético y de diversificación de fuentes de energía”.
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